Abiego
Adahuesca
Alquezar
Azara 
Azlor 
Barbastro 
Barbuñales 
Berbegal 
Bierge 
Buera 
Castejón del Puente 
Castillazuelo 
Colungo 
Costean
El Grado
Estada
Estadilla
Hoz
Huerta de Vero
Ilche
Laluenga
Laperdiguera
Lascellas
Naval
Olvena
Peralta de Alcofea
Peraltilla
Ponzano
Pozan de Vero
Salas Altas
Salas Bajas
Torres de Alcanadre
BARBASTRO
Con 16.000 habitantes, celebra las fiestas patronales del 4 al 8 de septiembre Natividad de Nuestra Señora, el 21 de junio fiesta de San Ramón Obispo. Romería a la Virgen del Pueyo el lunes de Pascua.
Cabeza de la comarca del Somontano, Barbastro basa su funcionamiento económico en su agricultura, apoyada por el pastoreo, y su industria en expansión. También su excelente emplazamiento ha favorecido su crecimiento y próspero desarrollo.
Su casco urbano mantiene su aspecto artístico e histórico, aunque haya crecido una nueva ciudad al otro lado del río.
Su nacimiento se debe, según parece, a los árabes. A comienzos de siglo IX Jalaf Ibn Rasid Ibn Asad fundó una fortificación militar, en una zona que denominaron "Barbytania", dentro de la Marca Superior Al-Andalus. Su estratégica ubicación en un promontorio a orillas del río Vero la convirtió en la capital de la resistencia a las emergentes potencias cristianas. Barbastro viviría así su primer esplendor hasta el siglo XI como plaza fuerte, ciudad comercial y centro de estudios coránicos.
Su breve reconquista en el 1064 por Sancho Ramírez hizo tambalear el mundo islámico, que la recupero un año después. Definitivamente, el 18 de octubre de 1101, Pedro I tomó la ciudad, otorgandole privilegios y la sede del obispado de Roda.
A partir de este momento, Barbastro se constituye como una de las ciudades más importantes del naciente reino de Aragón, can capitalidad durante el reinado de Ramiro II. En este periodo, el 11 de agosto de 1137, la ciudad fue testigo de la abdicación del rey monje en el conde Ramón Berenguer, con quien desposó a su hija Petronila. Estos esponsales sellaron el nacimiento de la Corona de Aragón y Cataluña.
De su importancia en la época nos hablan las frecuentes visitas de Alfonso II, puesto que desde su reconquista se ganó el rango de ciudad infanzona con voto en Cortes, acogió las celebradas por Pedro II, en 1196.
Dos siglos más tarde, y a la muerte de Juan I, Barbastro sufrió el acoso del Conde de Foix. En este sitio de 1395, se escucho un cañonazo, el primero de toda la península como premonición de una prestigiosa industria guerrera que florecería posteriormente.
Nuevamente, en 1626, las Cortes Generales de Aragón, bajo el reinado de Felipe IV se trasladaron a la ciudad. Con este monarca, Barbastro fue retaguardia en la Guerra de Cataluña, reiterando un protagonismo en la vida militar que se repetiría en la Guerra de la Independencia, en el primer choque entre liberales y carlistas o en la Guerra Civil española.
Del siglo XIX, con realizaciones importantes y caracterizado por un impulso urbano y comercial progresista, se pasa a un regresivo comienzo del siglo XX. Sólo a finales de los años 60, con las obras de la presa de El Grado y el Canal, un nuevo ritmo reactiva la economía. Con este impulso, el afán de industrialización de la década siguiente, con la creación de un Polígono Industrial, retoma el testigo de la agricultura y el comercio.
En las puertas de este nuevo siglo, Barbastro es una ciudad moderna que sabe conjugar sabiamente una completa y atractiva oferta de servicios, con la raigambre y el singular tipismo de sus costumbres.
RECORRIDO RECOMENDADO:Complejo de San Julián y Santa Lucía, inaugurado el 21 de mayo de 1999, está formado por tres edificios emblemáticos de la ciudad: la Plaza de Toros, el antiguo Hospital de San Julián y una iglesia renacentista de la misma advocación. Actualmente el papel de estos edificios es muy diferente del que desempeñaron en su origen. El antiguo hospital fue ampliado para dar cabida a los diferentes espacios que acoge: en la planta baja podemos encontrar la Oficina Municipal de Información y Turismo, una Tienda de Vinos especializada en los caldos con Denominación de Origen Somontano y un Restaurante.
La primera plana la encontramos enteramente ocupada por el Museo del Vino del Somontano. Y por fin la tercera y última se halla ocupada por las oficinas del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Somontano.
Seguimos a la Plaza de la Candelera, en el barrio de Entremuro, el más antiguo de la ciudad, con una originaria traza árabe. El nombre de la plaza proviene de la fecha de la feria para cuya celebración concedió privilegio el rey Pedro IV el Ceremonioso, y lugar donde se celebraron los esponsales de doña Petronila con el conde Ramón Berenguer.

Calle de los Hornos, estrecha y oscura calle a través de la cual accedemos a la Plaza del Palacio, donde se ubica el espectacular conjunto catedralicio compuesto por la Catedral y su Torre, el Palacio Episcopal, el Museo Diocesano y el Jardín Arqueológico.
La Catedral, dedicada a la Asunción, el monumento más emblemático de la ciudad. Se inició su construcción en 1517 concluyendose dieciséis años más tarde. Templo de inspiración gótica y desarrollo rena-centista, con tres naves de igual altura, sin cúpula ni crucero. Al barroco pertenecen la mayoría de las capillas de los siglos XVII y XVIII.
La silueta de la Torre de la Catedral es una de los elementos identificativos de la ciudad, de planta hexagonal y alzada en piedra sillar. Los muros exteriores del siglo XVII, que ocultan la originaria del siglo XIV, se articulan en tres cuerpos con remate en chapitel.

El Palacio Episcopal. Su construcción data del siglo XVI, con ampliación en el siglo XVIII. Entre este edificio y la Catedral se reparte el patrimonio del Museo Diocesano, inaugurado en 1978.
Dentro del conjunto destaca el Jardín Arqueológico. Las excavaciones sacaron a la luz estructuras arquitectónicas que podían pertenecer a la antigua mezquita y de la anterior iglesia, así como dependencias vinculadas a la catedral, como el claustro gótico, dependencias medievales, abadía y estancias capitulares.
Plaza de la Constitución, delimitada por tres edificios emblemáticos: Casa de las Hermanitas de los Desamparados, de estilo aragones; la Casa Consistorial, sede del Ayuntamiento, restaurada en los años cincuenta, con su archivo histórico con 1.077 legajos, el más antiguo de los cuales data del siglo XII; el Colegio de los Escolapios, primero de la orden calasancia fundado en España y la iglesia construida a finales del siglo XVIII es de estilo barroco clasicista.
La sede de la Universidad Nacional a Distancia, de estilo aragones.

Plaza Mayor, donde se ubica el mercado diario de verdura, fruta y hortalizas.
Destacan sus soportales de diferentes épocas y la capilla de Santa Ana, erigida sobre una posible sinagoga medieval. En esta plaza descubrimos el Centro Cultural Entrearcos, levantado en los setenta sobre el solar de la casa natal del Beato Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei.
Palacio Argensola, de los siglos XVI y XVII.
Iglesia de San Francisco, del gótico tardío, reformada en el siglo XVI. La Torre se construye en el siglo XVII, aunque fue reedificada a mediados del siglo XIX, manteniendo cierta similitud con el original.
Terminamos nuestro recorrido en el Museo de los Mártires Claretianos.
Barbastro, es una ciudad dinámica y comercial, donde las diferentes asociaciones promueven la viveza de su comercio y empresas, donde el pasear y el ir de compras se convierten en un placer, tanto para los de la ciudad, como para los habitantes de esta comarca, visitantes y turistas, que encuentran aquí todos aquellos servicios que necesitan y desean.
 
 
 
 
Monasterio del Pueyo
A unos pocos kilómetros, en dirección a Huesca, nos encontramos con el Santuario de El Pueyo de Barbastro, que se levanta sobre una roca caliza, dominando la llanura somontanesa a una altura de 603 m. sobre el nivel del mar. Fue fortaleza y castillo roquero, punto estra-tégico en las luchas entre moros y cristianos. Tras la conquista definitiva de la ciudad de Barbastro por Pedro I, cuentan que un pastor llamado Balandrán, mientras apacentaba su pequeño rebaño, se vio sorprendido por la aparición de la Virgen entre las ramas de un almendro. Desde entonces hasta nuestros días, el Santuario es centro de devoción para los pueblos de los alrededores y destino de numerosas romerías que comienzan el lunes de Pascua y se prolongan hasta los meses de verano.
El Santuario actual responde al estilo gótico primitivo, traídos por los monjes Cistercienses desde el sur de Francia a finales del siglo XIII. La construcción del templo, en su parte principal -desde el coro hasta la verja del presbiterio- podría fijarse entre el 1275 y el 1300.
Uno de los tesoros de este emblemático templo es la biblioteca, con más de 30.000 volúmenes de entre los que se pueden destacar obras de literatura latina, española y francesa, Sagradas Escrituras, ejemplares de derecho canónico y civil, de medicina e historia, rancias obras de cultura aragonesa y hasta un incunable del "Maestro de las Sentencias", de Pedro Lombardo, en una edición de Basilea de 1487, una joya medieval de la que solo existen siete ejemplares en el mundo
info@turismedia.com