Es interesante la vila Closa, con sus porches y características calles empedradas, estrechas y tortuosas, de origen morisco, y sus portaladas con arcos de medio punto de racholas abiertas en abanico y restos de las antiguas murallas.
La iglesia parroquial, románica, con elementos góticos y neoclásicos provenientes de diferentes y sucesivas ampliaciones, está coronada por un campanar románico de pared, que es único en la Catalunya Nova. Está dedicada a sant Joan Baptista. El siglo xvi fue ampliada.
Alrededor del pueblo se encuentran escampadas por su término las ermitas del Carmen bordeando el río, la de San Miguel al otro lado del núcleo, la del Calvario en la cima de la montaña y la de Santa Paulina, situada en el lugar conocido como Mas de Prades.
De la arquitectura civil merece la pena destacar la magnífica edificación de cal Cavaller (siglo xvi). Pueden visitarse los silos conservados en los bajos de la plaza Mayor. Y los porches de cal Cavaller y de cal Pere Sans.
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