Albelda,
villa oscense situada en plena Franja oriental de Aragón,
es una población de 974 habitantes, culturalmente
rica por su estratégica localización entre
Aragón y Catalunya, en la Comarca de La Litera, emplazada
a orillas de la carretera que enlaza Binéfar (Huesca)
con Balaguer (Lleida)
Esta localidad emerge entre peñascos, aún
estando en la llanura. Las formaciones montañosas
de roca arenisca y arcillosa aparecen poniendo cerco desde
el Noroeste al Este con atrevidas escisiones y busamientos.
Al norte aparecen los primeros pliegues pirenaicos de la
sierra de "Les Gesses". Al sur la planicie de
la Litera, envuelta en un clima de tendencia mediterránea.
La singularidad del paisaje, árido y hermoso, contrasta
con el verde de los campos regados por el Canal de Aragón
y Catalunya.
Es un marco incomparable para una tierra que ha sido siempre
mezcla de culturas, de influencias, de formas de vida
Prueba de ello son los restos de yacimientos íberos,
romanos y árabes en los que se han encontrado interesantes
piezas o útiles diversos de cerámica, metales,
sílex, etc. Testimonio de la civilización
íbera que pervivió en esta tierra son las
dos estatuillas sedentes de dos divinidades ibéricas.
La lucha diaria por la obtención del agua ha sido
otra de las constantes vitales de los albeldenses antes
de la llegada del agua del Canal de Aragón y Catalunya.
Existe un gran número de aljibes (aljubs) o depósitos
para el agua excavados en roca arenisca, entre los que destacan
los de la zona de Pedreula, que se remontan a la Edad del
Bronce; junto con los silos (sies) o receptáculos
para guardar el grano de la cosecha, como las del "Camí
Escombrius", de época medieval, que forman parte
de su patrimonio artístico. Todos estos elementos
se pueden visitar recorriendo la "Ruta d’aljubs
i sies", preparada para realizar senderismo o pasear
en bicicleta. En Albelda se puede practicar el deporte de
tiro de trineo o carro con perros nórdicos, denominado
"Mushing"Dentro de la Villa, destaca la Iglesia
Colegiata de Albelda, dedicada a San Vicente, de estilo
gótico tardío del siglo XVI, con una única
nave cubierta por una bóveda de crucería,
capilla entre los contrafuertes y ábside poligonal.
La Adoración de los Reyes Magos y la Adoración
de los Pastores, dos frescos de óleo sobre muro,
del siglo XVII, recientemente restaurados, son lo poco que
queda de la riqueza que llegó a tener la Colegiata
de Albelda. La torre o campanario, que se divisa desde cualquier
calle de la Villa, es de planta cuadrada, y se convierte
luego en octogonal con remate de gárgolas animalísticas.
Adosada a la Iglesia se encuentra la Abadía, casa
solariega de puro estilo aragonés.
Otros monumentos de interés son las ermitas dedicadas
a San Roque y San Sebastián. Esta última corona
la Villa desde la cima del cerro sonde está enclavada.
La ermita de san Roque, se encuentra a dos kilómetros
del casco urbano.
En el término municipal de Albelda se encuentran
varios árboles singulares, como la monumental Sabina
Milenaria, cuya edad se calcula alrededor de los 3.000 años,
una de las más antiguas de Europa en su especie.
Vale la pena visitar también otros árboles
singulares del término, como un limonero que destaca
por ser uno de los más viejos de la Península
o un impresionante olmo con una altura de unos 20 m.
Además de las tradiciones y las fiestas, la población
también ha destacado a los largo de la historia por
la unión de sus habitantes para conseguir un fin
común: en el siglo XIV para comprar su libertad al
señor feudal que gobernaba la Villa, en el siglo
XVIII al negarse a pagar las contribuciones impuestas por
los franceses. En la actualidad por la existencia de 13
asociaciones culturales que trabajan por dinamizar y proyectar
el municipio de Albelda hacia el futuro.
La cerámica es otro arte que tradicionalmente ha
ofrecido esta Villa. En Albelda llegó a haber hasta
tres industrias ceramistas y en la actualidad contamos con
un taller de cerámica artística y los trabajos
de la Asociación Literana de Estudios de Cerámica
que programa cursillos, demostraciones y exposiciones de
algo tan nuestro como es el trabajo con barro.
Entre los productos típicos de Albelda son excelentes
el aceite, los dulces como "coca" o "panadó"
y las frutas, entre las que destaca la denominación
de origen del melocotón de Piñana. Las carnes
de cerdo y sus derivados, son bien conocidos en todo Aragón
y sobre todo la celebración de la "Festa del
Tossino", que reúne anualmente a unas 5.000
personas en el Paseo de la Villa. La degustación
gratuita de estas ricas carnes y la conmemoración
del tradicional "Festín del Cerdo" son
el reclamo para acudir a esta fiesta que este año
se celebró el 25 de Enero. La feria de Artesanía
y Productos típicos, el ambiente festivo se han convertido
en un gran atractivo para muchos amantes de las costumbres
y tradiciones de nuestra tierra, consolidando a Albelda
por un día como la capital gastronómica del
Altoaragón.
El ambiente festivo también acompaña a Albelda
en otras épocas del año celebrando en verano
las fiestas de San Roque, en torno al 16 de Agosto y las
de San Vicente en enero que precede a la "Festa del
Tossino". También se celebran Santa Águeda,
San Jorge, San Isidro, la fiesta de Quintos, Santiago, San
Juan y la Fiesta de Carnaval. El Carnaval de Albelda tenía
antiguamente un personaje característico: El "Tio
Sopes", muñeco de trapo que se manteaba anualmente
por las calles de la Villa al son de la tonada del Coro
de l’estiora. Esta tradición, junto con los
trajes típicos de la localidad fue rescatada hace
unos años de la memoria de los mayores por el grupo
folklórico Rondalla San Roque. Consideramos traje
típico de Albelda al que se vestía en esta
Villa en el siglo XVII. Lo más característico
del traje masculino es el color azul de todas sus prendas,
al igual que los cuadros de nuestra bandera. En la mujer
destaca el chipó, las dos faldas con la enagua y
sobre todo las medias rayadas. |
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