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ESPLUGUES DE LLOBREGAT



Ayuntamiento
Plaça Santa Magdalena, 5-6
Tel. 933 713 350
ajuntament@ajesplugues.es
www.esplugues.cat

Esplugues, hasta bien entrado el siglo XX, tuvo como base económica fundamental la agricultura.

Aunque la falta de regadío en una agricultura de secano había obligado a una buena parte de la población a encontrar su propio medio de subsistencia en el cultivo de otras tierras de los contornos, o bien llegar a ser mano de obra de las fábricas de los alrededores.

Las primeras referencias industriales están ligadas a la cerámica y toda la producción ligada al barro aprovechando la calidad arcillosa del suelo. En perfecta armonía convivirían las siluetas estiradas de las chimeneas de las tejerías al lado de los campos cultivados por la viña y el trigo. Destacamos la presencia de la fábrica de cerámica artística Pujol i Bausis "La Rajoleta".

La mejora de las comunicaciones, la instalación de agua, luz y teléfono harán posible el emplazamiento llevarán el primer tercio de siglo de pequeñas fábricas o empresas familiares.

No obstante, no será hasta partir de los años 50 y 60 cuando Esplugues se sumirá en un proceso acelerado e

irreversible de industrialización plena que precipitará su paso de villa a ciudad. Su fisonomía que, tiempo atrás, tanto había atraído a colonias de veraneantes experimentará diversos cambios de acuerdo con las transformaciones cuantitativas y cualitativas de la ciudad.

Lugares de interés

Convento de Santa María de Montsió. Conjunto arquitectónico, que data del siglo XIV y que se encuentra en nuestro término municipal desde 1948, cuando fue trasladado desde la rambla de Catalunya de Barcelona.

El Museo Can Tinturé de Esplugues de Llobregat, ubicado en una casa construida a finales del siglo XIX por el arquitecto Claudi Duran i Ventosa a petición de Joan Tinturé Campreciós, acoge el primer museo monográfico de baldosa de muestra del Estado español.

El parque de Can Vidalet es uno de los parques históricos del área metropolitana y el espacio verde urbano más valioso de Esplugues.

La Torre de los Leones fue edificada, posiblemente, sobre una villa romana como parecen demostrar algunos vestigios que todavía quedan de un trozo de pared donde se ve claramente la técnica de construcción "opus spicatum", por la disposición en espigas de los materiales.

Iglesia parroquial de Santa Magdalena. Originariamente, había emplazada una pequeña ermita, dedicada a Santa Maria Magdalena, propiedad del monasterio de Sant Pere de les Puelles. En 1103 fue consagrada como parroquia del pueblo. Durante el siglo XVI, a causa del crecimiento de la población, fue necesario agrandar la iglesia.

Hornos y chimenea de la fábrica de cerámica artística "Pujol i Bausis" (La Rajoleta). El conjunto de elementos constituido por: los cuatro hornos de tipo árabe, los dos hornos enterrados –descubiertos recientemente–, los dos hornos de botella y la chimenea, son un valioso testimonio de las vinculaciones que nuestra ciudad mantuvo históricamente con el barro.

Can Cargol. Esta masía contribuye a acentuar el tipismo de la calle Montserrat. Durante el tiempo ha sufrido diferentes transformaciones a pesar de que conserva buena parte de la tipología y estructura original.

Can Cortada. Poca información hay de los orígenes de la masía, de aspecto señorial; uno de sus primeros propietarios, Jeroni Matheu, fue jurado del pueblo el año 1598. El año 1630, la finca es adquirida por Jaume Cortada, primer barón de Maldà.

Can Ramoneda, posiblemente originaria del siglo XIV, ha sido arreglada y ampliada a lo largo del tiempo, especialmente el año 1642. Por 1770, el barón de Maldà dice que es la casa más rica del pueblo.

Can Clota. Es uno de los edificios más destacables y emblemáticos de la ciudad. Sus orígenes se remontan al periodo medieval cuando se alzó la masía inicial y la torre.

Can Pi. El primer propietario conocido fue Antoni Guasch que pagaba censos al monasterio de Sant Pere de les Puelles, el año 1516. Su sucesor y yerno fue Joan Campderrós, que ejerció de jurado del pueblo el año 1610.

Casa Consistorial. Por abril de 1766, el general marqués de la Mina, intendente del Principado de Catalunya, autorizaba al conde Darnius a poder edificar una casa para hostal y carnicería al lado de la nueva carretera Real –verdadero eje de crecimiento de la población– con la condición de construirla de 25 a 30 varas castellanas apartada de la carretera.

Can Bialet. Como la masía anterior se integra perfectamente en el conjunto paisajístico y arquitectónico de la calle. Es de planta basilical, con la fachada asimétrica, se encuentra dividida en tres maderadas, la central, más elevada, posee un portal de arco de medio punto, cuyo acceso se encuentra alzado al nivel del suelo.

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