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PALS |
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La situación del pueblo
de Pals, en lo alto de una colina, se debe a los abundantes
humedales y zonas pantanosas que antiguamente rodeaban la
población. En la actualidad, el municipio tiene unos
2.300 habitantes, repartidos principalmente entre la localidad
de Pals, los Masos de Pals y la Platja de Pals.
La población es un recinto amurallado restaurado y
muy bien conservado que data de la época medieval.
Del antiguo castillo sólo se conserva la Torre de les
Hores, bello ejemplo de torre románica de fortaleza.
En todo el núcleo también es posible admirar
diversos edificios góticos, como la actual Casa Museo
de Arqueología Subacuática Ca la Pruna —alojada
en una casona fortificada de los siglos XV-XVI con dos torres—
y la iglesia de Sant Pere.
Diseminadas por todo el municipio hay un gran número
de masías fortificadas y de torres de vigilancia de
los siglos XVI-XVIII, así como el viejo edificio del
Molino de Pals.
En nuestra comarca, Pals es la villa del arroz por excelencia.
El cultivo de este cereal, a pesar de haber sido abandonado
y retomado en diversas ocasiones a lo largo de la historia,
actualmente se mantiene con fuerza.
En la zona de Masos de Pals, partiendo del antiguo núcleo
encabezado por la iglesia de Sant Fructuós, se han
desarrollado diversas urbanizaciones aprovechando las suaves
colinas cubiertas de pinos que se adentran hacia la playa.
Una de las imágenes típicas de nuestra costa
es la gran playa de Pals, de 3,5 kilómetros de extensión
y muy abierta, con las islas Medes al fondo. Su especial orografía
la convierte en una zona ideal para la práctica de
determinados deportes náuticos, como el windsurf.
En Pals se celebran numerosos mercados, fiestas, ferias y
conciertos, así como, por Navidad, un belén
viviente que adquiere un encanto especial gracias al bello
entorno que ofrece el núcleo antiguo.
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