Hacia
el extremo noroeste de la comarca se halla el pueblo de Jafre.
El núcleo tiene una forma alargada, resultado de haber
tomado como eje los antiguos caminos que pasaban por el lugar
y de haberse adaptado a las formas del promontorio que le
sirve de base. El pueblo se encuentra instalado en una especie
de gran balcón desde el que se puede observar un extenso
tramo del Ter. Más allá del río se hallan
los bosques del sector de Foixà, Sant Romans y Sant
Llorenç de les Arenes. El recorrido por las calles
de Jafre nos llevará hasta la |
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iglesia
parroquial de Sant Martí, del siglo XVIII, erigida
en parte sobre la estructura de un antiguo castillo medieval.
Pero el edificio más singular del pueblo, y sin duda
el más visitado por los forasteros, se halla en su
parte baja: se trata del modesto santuario de la Fontsanta,
relacionado con toda una serie de hechos milagrosos cuyo origen
se sitúa en el año 1460. Antiguamente, las gentes
del pueblo y de los alrededores atribuían propiedades
curativas y milagrosas al agua que manaba de la fuente situada
en aquel lugar, cuya fama no tardó en extenderse. De
aquí se derivaría la construcción de
una capilla y, posteriormente, de otros edificios, así
como la celebración de diferentes romerías y
procesiones. |