Este
municipio, uno de los más grandes de Cataluña
en extensión, está integrado por los tres núcleos
que le dan nombre y por un conjunto de barrios diseminados
por todo el término.
Cruïlles conserva, como último vestigio del castillo
original, una torre románica cilíndrica que,
curiosamente, está coronada por un olivo. En el núcleo
destacan también el campanario de la iglesia parroquial
de Santa Eulàlia y el monasterio benedictino de Sant
Miquel de Cruïlles, de estilo románico y de gran
interés cultural y patrimonial.
El núcleo de Sant Sadurní de l’Heura forma un
conjunto de calles estrechas y largas. La iglesia está
documentada desde el siglo XI, si bien el templo actual data
del siglo XVIII. Del antiguo castillo de la población
no ha quedado ningún vestigio, aunque es probable que
el antiguo campanario (una torre románica cuadrada)
de la iglesia formara parte de sus defensas. A pocos kilómetros
del núcleo se halla la pequeña ermita románica
de Sant Joan de Salelles.
La riera del Rissec divide el núcleo de Monells en
dos barrios: el del Castell y el de la Riera. El primero es
un pequeño conjunto urbano organizado alrededor de
la Plaça Major, que en gran parte es porticada. El
antiguo castillo estaba situado en la parte más alta
de la colina y del mismo no se ha conservado prácticamente
nada, aunque sí han quedado restos, muy evidentes,
de las murallas originales. En el barrio de la Riera merece
una visita la iglesia parroquial gótica de Sant Genís.
Del municipio también cabe destacar los antiguos pueblos
situados en la zona de Les Gavarres, como Santa Pellaia, Sant
Cebrià dels Alls o Sant Cebrià de Lledó
(Els Metges), que se recomienda visitar a partir de las rutas
de senderismo establecidas. |
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