Begur,
al abrigo de su castillo, ha sido desde siempre una población
de tradición marinera. Aparte de la pesca, en su historia
destaca el trabajo de los pescadores de coral, que en esta
zona de la costa data de antiguo.
En la actualidad la población tiene 3.459 habitantes
y una extensión de 20,64 km2, y se ha convertido en
un importante centro turístico que, no obstante, ha
sabido conservar su aire de villa marinera. En sus callejas
irregulares se concentran pequeños restaurantes y hotelitos
de ambiente familiar así como tiendas dedicadas sobre
todo al arte y la artesanía.
Los begurenses que a finales del siglo XIX emigraron a las
colonias americanas para volver posteriormente a su pueblo
de origen nos han legado una bella muestra de las denominadas
casas de indianos o americanos, de estilo colonial. Otra bella
herencia arquitectónica que la historia ha dejado en
el municipio son las torres de vigilancia, repartidas estratégicamente
para vigilar la costa y protegerla de los piratas.
Begur está amparada por el PEIN Muntanyes de Begur.
La Reserva Marina de Ses Negres y una costa extraordinariamente
abrupta y salvaje configuran un conjunto incomparable de calas
y parajes de gran belleza natural. Algunas de estas calas
acogen antiguos barrios de pescadores reconvertidos ahora
en discretos centros turísticos: es el caso de Sa Riera,
Aiguafreda, Sa Tuna, Platja Fonda, Fornells y Aiguablava.
En el municipio se pueden practicar una gran cantidad de actividades:
desde visitas guiadas hasta senderismo por las montañas
de Begur, pasando por una amplia variedad de actividades náuticas
en las calas. |
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