Al
igual que los pueblos vecinos, Albons se formó en lo
alto de una pequeña colina, principalmente para protegerse
de las inundaciones periódicas que originaban en la
llanura los numerosos cursos de agua que la atraviesan, entre
ellos uno de los principales brazos del Ter.
No obstante, la presencia de los restos del castillo de Albons
demuestra que la ubicación del asentamiento respondía
también a una estrategia defensiva militar. Así,
en el espacio abierto de la Plaça Major se debían
de alzar otras construcciones de la fortaleza. A poniente
de la plaza se conserva aún hoy la parte inferior de
una torre cuadrangular, el único vestigio que ha quedado
de las antiguas murallas. La estructura medieval de Albons
hace que todas las calles asciendan hacia la parte superior,
donde se alza la iglesia parroquial de Sant Cugat, documentada
desde la segunda mitad del siglo XIII. Este edificio, de origen
románico, conserva en su interior una pila bautismal
vaciada en un bloque calcáreo de una sola pieza.
Dentro del término municipal, concretamente en la sierra
de Valldavià, se halla la ermita de Sant Grau, actualmente
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