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EL FAR D'EMPORDÀ

Justo en medio de la llanura ampurdanesa se alza una pequeña colina de unos 44 m de alzada, donde se encuentra sentado el pueblo del Faro. La iglesia, situada en la parte más alta del pueblo, domina todo el término y una gran parte de la plana ampurdanesa. Ve con indiferencia el nido de rocas que parece Figueres desde aquí, y el paso de miles de vehículos que van y vienen de Francia. Más allá, delimitando la plana, las montañas del Montgrí, la línea azul del mar, las casas blancas de Roses

y pueblos próximos, la sierra de Rodes, las Alberes. Más allá de Figueres se ve el Mont, Bassegoda, Las Salinas y el Canigó nevado.

El pueblo mira la fértil plana del Empordà, los campos bien trabajados, las líneas de cipreses para parar los fuertes golpes de tramontana que dañan los sembrados, los campos verdes, los olivos. Tierra rica, regada gracias a una red de canales que llevan agua del embalse de Boadella.

En El Faro aún quedan bastantes campesinos. La mayoría cuenta con granjas de porcino o vacuno. Las familias que no viven de la tierra se dedican a diferentes oficios (construcción, servicios), desplazándose, la mayoría, a Figueres, que está a pocos kilómetros. El año 1718, El Faro tenía 191 hab., que pasaron a 352 el año 1860. El año 1950 tenía 362, y el 1991 unos 397. En la actualidad (401 hab. el año 2001), la tendencia de la población es a crecer favorecida por su proximidad con Figueres. Cada vez hay más gente que decide trabajar en la ciudad y vivir en un pueblo pequeño próximo, donde la tranquilidad para las horas de descanso y recreo está asegurada.

El pueblo fue construido en un sitio elevado cuando la mayoría de la llanura ampurdanesa era formada por estanques y pantanales. Poco en poco, los campesinos fueron desecando muchos de los antiguos pantanales para obtener tierras de labranza. Estas tierras, aluviales, resultan muy fértiles (aun más desde que se pueden regar).

El Faro es cabeza de un municipio de territorio reducido (9,08 km2). Surca su extremo de poniente el río Manol, que hace de término con Figueres. Una acequia artificial (la Acequia del Molino) atraviesa la parte meridional del término. A unos 500 m a mediodía del pueblo, en terreno plano, está el vecindario de la Oliva, formado por una veintena de casas y masías de los siglos XIX y XX.

En un documento del rey franco Carles el Calb del año 844, el sitio de «Farus» aparece como posesión de la Iglesia de Girona. En otros documentos de los años 878 y 886, consta que «Farus» pertenecía al condado de Peralada. El sitio continuaba como dominio de la Iglesia de Girona en diversos preceptos de Carles el Senzill de los años 898 y 922. El año 974, según una relación de posesiones del monasterio de Sant Pere de Rodes, consta que el sitio de «ipso Faro» pertenecía a aquel monasterio. El nombre «el Faro» proviene, según los estudios que se han hecho, de la situación del pueblo: en un sitio elevado desde donde se avista una buena parte de la llanura ampurdanesa. Teniendo en cuenta que, durante la Antiguitat el litoral estaba más próximo, ya que la llanura ha ido avanzando, se ha supuesto que debiera existir un antiguo faro que sirviera de guía a los navegantes.


Lugares de interés

La curiosa iglesia románica capitaliza todo el conjunto urbano que se extiende a su alrededor. Lo primero que vemos al entrar a la población es una cruz que nos recuerda la conmemoración de las reiteradas Santas Misiones, concretamente esta cruz nos en recuerda una: la del año 1962.

La muestra arquitectónica más importante es indudablemente el templo parroquial de Sant Martí del Far. Las sucesivas obras de forticación en la fachada principal, las rengleras de gárgolas esculturades en sus flancos y las corseras en su parte superior junto con el paisaje que se avista desde este lugar bien valen su visita. Esta construcción religiosa tiene un interés especial porque fue construida en los siglos XII_XIII. Su nave, no es una simple nave rectangular acabada por un muro que forma la cabecera carrada, sino que el ábside se diferencia ya claramente de la nave por su inferior anchura, representando un paso adelante.

La mayoría de las casas del Faro, a pesar de ser antiguas (siglos XVI-XVIII) han sido muy modificadas, conservándose pocos elementos antiguos. En la calle de Poniente se conserva un gran casal con un portal hecho de sillares, que lleva, inciso al dintel, la fecha 1588.


Ferias y fiestas

11 de noviembre. La Fiesta Mayor.

Finales de julio. Fiesta de Verano.

Ajuntament del Far d’Empordà
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